
Me quedé de piedra hace unos días cuando visité la casa de unos amigos, un hogar del futuro, una casa domótica. Seguramente os preguntéis como puedo llegar a esa conclusión, es bien sencillo: Cuando llegué vi un timbre y una persiana cerrada. Toco el timbre, y como por arte de magia y hechizo, la persiana empezó abrirse sola, como poseída por impulso que nadie podía contener. Una voz (seguramente de un robot) me dijo desde arriba de unas escaleras "sube pá-rriba". Momento en el cual a mis espaldas la puerta robotizada empezó a bajar (creía alucinar, me parecía ser el propio yupi, en los mundos de yupi). Una vez arriba ví algo aún más sorprendente si cabe... una mesa llena de viandas y comestibles, seguramente algún tipo de bot doméstico habría preparado aquel festín, porque yo no ví a nadie más hacerlo. Está claro que un hogar tan domotizado, la comida debió ser manufacturada por máquinas. Olvidaba también el detalle de la iluminaria, puesto que esta se encontraba también encendida en sus respectivos candiles y aparentemente nadie la había encendido. No quiero ni imaginar el maquinón central que controla todo esto, debe tener una mente privilegiadísima. Tanto adelanto prodigioso me dejo extasiado, nunca había estado tan cerca del futuro, salvo aquella vez que una gitana me quiso leer la mano.

